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Archive for the ‘antisépticos y desinfectantes’ Category

Hola de nuevo. 

Seguimos con el tema comenzado hace escasas fechas y una vez conocido el aspecto legal relativo al mismo, nos gustaría comenzar a explicar los compuestos que pueden formar el botiquín que tenemos en nuestras casas o en nuestros lugares de trabajo.

 foto extraida de www.primerosauxiliosines.blogspot.com 

 

Para ello, vamos a dividir el contenido del mismo en 4 grandes bloques que iremos conociendo en cada una de las próximas entradas.

 Los grupos son: 

  •     Antisépticos y desinfectantes que incluiría los distintos productos que utilizamos habitualmente para la antisepsis de heridas y lesiones
  •     Instrumental y aparataje, donde conoceremos el instrumental básico que sería aconsejable disponer así como los aparatos más comunes y su forma de utilización
  •     Material de curas y vendajes. Incluyendo gasas, apósitos, vendas y demás material utilizado habitualmente en las curas
  •      Drogas o medicamentos utilizados asimismo en situaciones específicas y bastante habituales.
  •      Situaciones especiales (vacunaciones, etc)

 

Hoy me gustaría presentar de una forma clara y simple unos productos que creo conocemos todos muy bien aunque en ocasiones los utilicemos de forma poco correcta. Nos estamos refiriendo a los antisépticos y desinfectantes. Estos productos, como tantos otros, siguen colonizando los estantes más altos de los armarios empotrados y de los armarios de los cuartos de baño de nuestros hogares, dentro de las más variadas cajas, tanto de cartón como de los más variopintos materiales, hojalata, plástico etc., antes utilizadas por  zapatos, galletas o lo que fuera.

 A cada envase, normalmente acompañan leyendas tipo “para dolor de muelas de fulanito” “mareos de menganito”, quedando a veces solo una o dos muestras dentro del blister como recuerdo de aquella dura batalla al padecimiento

 Recuerdo mis años de infancia y las rodillas peladas desde marzo a octubre, fruto de las innumerables ocasiones en las que entraban en contacto con los variados suelos. La cura habitual, si había bemoles de subir a casa, consistía en un lavado intenso con agua y jabón, agua oxigenada a chorro, alcohol tras la reacción exarcerbada del agua oxigenada, lágrimas contenidas, frotis con algodón entre soplidos de la avezada “enfermera” mientras exclamaba ¡si escuece es que está curando!. A continuación unas gotas con cuentagotas grotesco de goma semipicada de mercromina, tirita plástica y listo. Había veces, que lejos de subir a casa hacíamos las veces de enfermeros y nos curábamos con hojas de arbusto, de cala e incluso en alguna ocasión con la lengua del perro del vecino o del primo, que era desinfectante a ciencia cierta. La siguiente etapa era protagonizada por una hermosa postilla de color indeterminado y con varios mechones de pelo, algunos autóctonos de la herida y lugares anexos y otros pertenecientes al algodón utilizado para esparcir la mercromina o incluso al perro sanitario.

Esta postilla despertaba los más primarios instintos de nuestro interior y acababa en el mejor de los casos dejando un reguero de sangre debido a las “prisas” y la ansiedad que generaba aquella masa informe en nuestras torcidas rodillas. En ocasiones, una misma herida podía llegar a estar varios años sin llegar a cicatrizar del todo. De hecho, se comenta en algunos mentideros que el afamado Murphy, comenzó a gestar su conocida teoría gracias a una postilla de su rodilla derecha que le acompaño durante un lustro. Uno de mis amigos tenía una postilla en la rodilla que se parecía misteriosamente a uno de los Bee Gees, lástima no existiera cuarto milenio y los teléfonos con cámara.

En otras ocasiones las postillas servían de postre al bocadillo de mantequilla con jamón y a decir verdad, eran bastante mejores que los salados mocos, según me contaba un vecino…

 Bueno, antes de que esto acabe como suele ser habitual en una orgía escatológica vamos a presentar todos estos productos que todos conocemos y su correcto manejo.

Para ello, vamos a definir de forma muy simple algunos conceptos que estimamos son necesarios conocer.

 Primero debemos distinguir entre antisépticos y desinfectantes, que era la primera intención antes de entrar a trapo con mis recuerdos de abuelo cebolleta.

 La diferencia es clara aunque ambos se utilicen con el mismo fin. Y ¿cuál es éste? reducir los microorganismos. La diferencia radica en que los antisépticos se utilizan en tejidos vivos debido a su menor toxicidad y los desinfectantes en superficies muertas, coño! como el apéndice de mi marido, comentará más de una. Así de simple.

 A veces hay productos que utilizados en diferentes concentraciones o formas, se pueden comportar tanto como desinfectantes o como antisépticos. Estos productos reciben el nombre de Germicidas.

A nosotros y debido al tema que estamos tratando, nos interesan por tanto los antisépticos. Pues bien, dentro de los antisépticos tenemos un grupo que tiene la capacidad de actuar contra las bacterias. En ese caso estaremos hablando de antibacterianos y distinguiremos dentro de este grupo dos subgrupos. El primero engloba aquellos productos que eliminan o destruyen las bacterias y que serían los conocidos como bactericidas y el otro subgrupo sería el formado por los compuestos que evitan la reproducción y el crecimiento de las bacterias, son los conocidos como bacteriostáticos.

Si en lugar de bacterias, hablamos de hongos, mohos y levaduras, los subgrupos serían los formados por funguicidas y los fungistáticos y de virucidas y virostáticos si de virus hablamos. Bien, hemos dado un gran paso. 

Las esporas bacterianas son las formas más resistentes tanto a desinfectantes como a antisépticos y mueren sólo con agentes de alta actividad germicida. Los hongos, como norma general, presentan mayor resistencia que las bacterias y los virus en cuanto a sensibilidad tienen un comportamiento bastante similar al de las bacterias. 

Si logramos eliminar todos los microorganismos patógenos de un lugar, decimos que estamos en un ambiente ASÉPTICO. 

Cuando eliminamos todos los microorganismos de un lugar, podemos decir que estamos en un ambiente ESTÉRIL. Por lo tanto un ambiente aséptico no tiene por que ser estéril.

La ANTISEPSIS es la técnica que elimina los microorganismos de los tejidos vivos. 

La DESINFECCIÓN hace referencia a la técnica que emplea calor o substancias químicas para reducir reduce la carga microbiana o eliminar los microorganismos de las superficies. 

Entendemos por DESCONTAMINACIÓN a la técnica que reduce la carga microbiana o elimina los microorganismos de las superficies aplicando además del calor, otros métodos de eliminación de microorganismos. 

Una vez conocida la distinción entre los diferentes grupos, vamos a intentar identificar cada uno de los productos que solemos tener en nuestros botiquines en cada uno de los grupos, de esta forma, conoceremos su función y podremos utilizarlos adecuadamente. 

Habitualmente cohabitan en nuestros botiquines caseros los siguientes productos: 

Agua oxigenada

Se trata de un producto que puede utilizarse como antiséptico y como desinfectante aunque su mayor efectividad la podemos encontrar a la hora de ayudar en la limpieza de determinadas heridas con presencia de anaerobios, aunque produce dolor en muchas ocasiones y es irritante de los tejidos.

Para que tengáis vuestra propia opinión, os enlazo el siguiente prospecto de una de las que podemos encontrar en el mercado 

 

Alcohol etílico de 96

Es un buen desinfectante y peor antiséptico. Se trata de un producto en desuso debido principalmente a la irritación que produce.

Como en el resto de los casos, os dejo una referencia de las muchas que hay en el marcado. 

 

Povidona Iodada

Antiséptico de moda aunque comienzan a escucharse voces en su contra. Por ahora cabe reseñar su amplio espectro antimicrobiano. La pega que se le puede poner es que tinta las heridas y por lo tanto dificulta la evaluación de algunas de ellas. A mi me gusta mucho su versión jabón para el lavado previo de las heridas.

Os dejo el enlace a un prospecto de una de las povidonas iodadas del mercado para que tengáis información de primera mano

 

Mercromina

Según la RAE: “1. f. Desinfectante líquido a base de mercurio y bromo, de intenso color rojo, para el tratamiento de heridas superficiales”

Como podéis comprobar, la RAE está equivocada ya que no se trata de un desinfectante sino que la mercromina es un antiséptico para heridas superficiales de la piel cuyo principio activo es la merbromina que, a su vez, se trata de un derivado del mercurio, entendiéndose que éste está reducido considerablemente debido a que es un producto altamente tóxico y corrosivo. De todas formas algunas voces recomiendan su no utilización debido a su presunta toxicidad. Yo os dejo un prospecto de una mercromina del mercado para que podáis opinar, así como un enlace con estudios relativos a la misma. 

Un producto no tan conocido y que empieza a tener protagonismo como antiséptico de elección en es la Clorhexidina. 

Espero que la información os sea de utilidad. Yo me lo he pasado muy bien recopilándola. Espero no haberme equivocado.

 

Recordad que ante cualquier duda, debéis consultar con vuestra persona de confianza y que esto no deja de ser un blog de amigos con ganas de acercar información y nunca con intención de imponer ideas ni formas de actuar. No lo olvidéis.

 

Si queréis más información acerca del tema, os dejo los enlaces de entradas relacionadas publicadas en este blog:

 

composición del botiquín

 

composición del botiquín (3)

 

 

 

Un saludo.

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